En aquellos momentos en que el miedo dominaba el comportamiento de la gente en las calles de la Argentina, cada encuentro planificado podía convertirse en un viaje sin retorno. Las agendas, los libros, los recuerdos contenían direcciones, ideas y pistas que podían conducir hacia otro blanco.

No sólo se llevaban a la gente para destruirla, aplastarla, exprimir su memoria buscando nuevas víctimas. Seguros de su poder absoluto, los militares argentinos no daban la menor posibilidad a una reacción de la sociedad civil. Por eso cada secuestro era también un pillaje. Los Grupos de Tareas se llevaban de la casa de la víctima todo cuanto podía tener algún valor. Dueños de la vida del secuestrado, lo eran de todas sus pertenencias. Heladeras, televisores, tocadiscos, fotos, las cartas de las novias, los pequeños objetos personales, los documentos la ropa, los recuerdos…

¿Qué fue de estos objetos, tras pasar por el pañol? Desaparecieron, como sus auténticos dueños. Fueron a parar a casas que tal vez ignoraban su origen, fueron utilizados hasta su desgaste, tuvieron una vida sustituta, fueron adoptados, se convirtieron tal vez en un regalo para la mujer del torturador…

En septiembre de 1999, realicé una reconstrucción artística del pañol de la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada) en el Centro Cultural Recoleta de Buenos Aires, como parte de la Muestra- Coloquio “La desaparición, Arte y Política”.

La reconstrucción no pudo hacerse con los objetos originales, sino con otros similares, de la misma época de los apropiados por los represores. No hay gran diferencia entre este pañol y el que estaba en la ESMA. Los mismos objetos, el mismo olor a desinfectante, el mismo sonido de cadenas arrastradas por el suelo y de helicópteros levantando vuelo. La reconstrucción, hecha sobre la base de testimonios de sobrevivientes, reproduce ese depósito de objetos de escaso valor que habían quedado “disponibles” tras el asesinato de sus propietarios.

En el año 2000 el History Channel de Canadá decidió hacer un documental sobre el período más negro de la historia argentina, para su programa Turning Points of History. El programa se tituló “Argentina’s Dirty war”. A los productores del programa les resultó imposible dar con material de lo que había sucedido dentro de la ESMA filmado en la época. Cuando supieron de la instalación, me pidieron los registros fílmicos y fotográficos, y los incorporaron al documental para ilustrar con imágenes cómo era el depósito de objetos robados del mayor campo de concentración de la dictadura militar. Una reconstrucción realizada con fines artísticos, para rescatar la memoria e incitar a la reflexión, se convirtió así en parte de un documental histórico… Arte y documento, memoria e historia, recreación, creación y transmisión manifiestan su ambigüedad en este programa de la televisión canadiense.

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